En Aranda de Duero, El 51 del Sol es mucho más que un restaurante: es el proyecto personal de David Izquierdo, un chef inquieto que combina el respeto por la tradición con una mirada innovadora y canalla. Su propuesta une el lechazo en horno de leña con platos sorprendentes que juegan con sabores, texturas y guiños internacionales. Todo ello en un espacio moderno, acogedor y familiar que conecta con la esencia de la Ribera del Duero.
Aranda de Duero es sinónimo de buen comer y de la tradición del lechazo asado, pero también de innovación gastronómica. En esa frontera entre lo clásico y lo atrevido se sitúa El 51 del Sol, el restaurante de David Izquierdo que ha sabido darle un aire canalla y sorprendente a la cocina de toda la vida. Aquí, las familias encuentran un espacio acogedor donde descubrir sabores de siempre reinterpretados con frescura, en un ambiente que se aleja del clásico asador arandino sin renunciar a los guiños a la tierra y al vino que marcan la identidad de la Ribera del Duero.
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Un restaurante diferente en Aranda de Duero para familias viajeras
A tan solo unos minutos del centro de Aranda, en el barrio de Santa Catalina y con vistas al sendero G14 que une la localidad con Oporto, El 51 del Sol se presenta como una parada imprescindible para quienes recorren la Ruta del Vino Ribera del Duero en familia. Su decoración rompe con la estética tradicional de los mesones castellanos: madera soriana, damajuanas recicladas, duelas de barrica convertidas en cuadros y un aire moderno y luminoso que transmite cercanía y frescura.
En sus espacios diferenciados —barra gastro, comedor principal, terraza y sala privada— conviven dos almas: la cocina castellana más reconocible y una propuesta creativa que juega con texturas, trampantojos y guiños internacionales. Esa dualidad permite que tanto padres como niños disfruten, ya sea con un lechazo al horno de leña como manda la tradición o con platos ligeros y divertidos que sorprenden por su presentación.
David Izquierdo, el chef que reinventa la tradición
Inquieto, perfeccionista y con un punto rebelde, así se define David Izquierdo, chef y propietario de El 51 del Sol. Hijo de bodegueros, creció entre viñas y recetas familiares, pero siempre con la curiosidad de ir un paso más allá. Formado en Soria, nunca ha olvidado los sabores de su tierra, aunque en su cocina no faltan técnicas actuales y un toque canalla que se refleja en cada propuesta.
“Somos fuego, somos intensidad, somos la tradición más canalla”, resume. Y basta con probar alguno de sus platos para comprobarlo. La base es el producto local, con proveedores de confianza que le sirven desde el lechazo hasta las verduras de huertos cercanos. El resultado es una carta honesta y sorprendente, en la que se percibe tanto el respeto por las raíces como la voluntad de reinterpretarlas.
Un menú que despierta los sentidos
La visita a El 51 del Sol comienza siempre con la promesa de un viaje sensorial. En nuestra mesa, el desfile arrancó con cigarrillos de morcilla, un bocado crujiente que encapsula uno de los sabores más icónicos de Burgos, presentado con elegancia y chispa.
Después llegó el dúo de croquetas, las de la abuela y las de boletus. Dos formas de entender un clásico: la primera, pura tradición; la segunda, un guiño al bosque y a la creatividad del chef. El contraste es perfecto para compartir en familia, pues cada paladar encuentra su preferida.
El salmorejo con pepino y sardina sorprendió por su frescor, ideal para los meses cálidos, mientras que el taco del pastor con rúcula y frescos demostró cómo un plato de inspiración internacional se adapta a los productos de la Ribera del Duero sin perder autenticidad.
El momento cumbre, como no podía ser de otra manera en Aranda, llegó con el lechazo asado en horno de leña de encina, acompañado de ensalada de la huerta. Un plato que no necesita artificios: carne tierna, jugosa, con el punto crujiente en la piel que marca la perfección. Aquí se siente la herencia de generaciones, pero también la técnica depurada de David.
De postre, el queso de cabra con miel puso el broche dulce y suave, equilibrando la potencia del menú con una caricia final. Todo ello maridado con los vinos Hoyo de la Vega de Bodegas Valle de Monzón, que refuerzan la conexión del restaurante con la cultura vitivinícola de la zona.
Gastronomía y turismo familiar en la Ribera del Duero
El 51 del Sol no solo es un lugar donde comer bien; también es un embajador de la tierra. Forma parte de la Ruta del Vino Ribera del Duero, de la Asociación de Hosteleros de Aranda y la Ribera y colabora activamente en las Jornadas del Lechazo Asado que cada año celebran en la localidad.
Este compromiso convierte al restaurante en una parada estratégica para quienes viajan en familia. Después de una mañana de visitas a bodegas, paseos por los paisajes de viñedo o de un escape room en familia en una bodega subterránea, sentarse en El 51 del Sol significa cerrar el día con una experiencia auténtica y completa. Los niños descubren sabores castellanos de manera divertida, mientras los adultos disfrutan de la seguridad de una cocina elaborada con mimo, con productos de proximidad y con la certeza de que la tradición se transmite en cada plato.
Reconocimientos y filosofía
El esfuerzo de David Izquierdo y su equipo ha sido reconocido con el galardón a la Mejor Experiencia Gastronómica 2020 de Rutas del Vino de España, además de la recomendación de la Guía Repsol. El restaurante está también adherido a Burgos Alimenta, una muestra más de su apuesta por los productos locales con nombre y apellido.
En palabras del propio chef: “Se trata de conjugar la tradición con una visión de vanguardia”. Y esa frase resume a la perfección lo que sienten quienes cruzan la puerta de El 51 del Sol: la tranquilidad de lo conocido y la emoción de lo inesperado.






