En el corazón de la Región Centro de Portugal, las Montañas Mágicas invitan a viajar en familia a un territorio donde los bosques son milenarios, los pueblos mantienen sus tradiciones y cada valle guarda una historia que escuchar.

 

Una escapada perfecta para quienes buscan naturaleza auténtica, silencio, aventura y experiencias que unen generaciones. Explorar las Montañas Mágicas con niños es descubrir un paisaje entre montañas, pueblos que parecen detenidos en el tiempo y rutas accesibles donde cada parada se convierte en una lección viva de cultura y paisaje.

 

Vouzela: la puerta de entrada a un territorio que conserva la esencia rural

Vouzela es el punto de partida ideal para iniciar esta ruta en familias. Este pequeño municipio, situado entre las sierras de Caramulo y Freita-Arada, conserva una naturaleza sorprendentemente bien preservada, donde el bosque autóctono domina sobre los eucaliptos y donde el ritmo rural marca el compás de cada día. Las calles de granito, las casas señoriales y el entorno verde brindan un ambiente perfecto para una primera inmersión en este territorio.

Casa das Ameias, el alojamiento más auténtico para familias en Vouzela

A aquí llega también el trabajo de Emotions and Balance, la empresa de turismo activo de David Homem, que combina rutas al aire libre con interpretación del paisaje, visitas culturales y experiencias sensoriales que conectan a los visitantes con su entorno. Durante nuestro recorrido, David repetía una idea que funciona casi como mantra para entender estas montañas: “La naturaleza aquí es siempre la protagonista; nosotros solo acompañamos a quien quiere sentirla”. Su proyecto apuesta por un turismo responsable que involucra a la comunidad local y que permite a las familias adentrarse en la historia y la cultura del territorio sin prisas.

 

Ruta en bici por la línea Vouga: una aventura fácil y segura para toda la familia

La ruta cicloturista más accesible y familiar de Vouzela es la Línea Vouga, un antiguo trazado ferroviario convertido en vía verde. Con apenas desnivel, rodeada de vegetación y lejos del tráfico, se ha convertido en uno de los paseos favoritos para quienes viajan con niños. Son tramos suaves donde los más pequeños pueden pedalear con seguridad, detenerse a observar el río o escuchar los sonidos del bosque.

Durante el pedaleo, David nos animó a detenernos en varios puntos y a mirar con otros ojos: “Cuando una familia camina o pedalea sin prisa, empieza a ver cosas que normalmente no ve: el vuelo de un milano, el sonido del agua, un viejo puente ferroviario que cuenta historias”. Su forma de interpretar la ruta convierte cada parada en un descubrimiento.

Este recorrido conecta algunos de los paisajes más frondosos del valle del Vouga y culmina junto al río donde el agua discurre tranquila entre rocas y árboles. Un lugar ideal para descansar y dejar que los niños jueguen libremente en plena naturaleza.

 

São Pedro do Sul y sus termas: un oasis para familias

 

A pocos kilómetros de Vouzela se encuentra Termas de São Pedro do Sul, un municipio famoso por sus termas de origen romano. Las aguas sulfurosas que brotan en esta zona han atraído durante siglos a quienes buscan salud, bienestar y descanso. Actualmente puedes disfrutar de sus aguas con los niños en algunos de sus centros termales y hoteles.

Los alrededores de la localidad ofrecen zonas de merenderos junto al río, con mesas de madera y sombra abundante, ideales para familias que desean pasar unas horas relajadas mientras los niños juegan junto al agua. Uno de los más agradables es la playa fluvial de Poves, camino a la sierra y con senderos suaves que bordean el río y permiten estirar las piernas antes de seguir explorando la región.

La combinación de naturaleza, historia y bienestar convierte a São Pedro do Sul en una de las paradas imprescindibles de las Montañas Mágicas cuando se viaja con niños.

 

Serra de São Macário: un santuario entre montañas

La Serra de São Macário es uno de los paisajes más imponentes de la región. La carretera serpentea entre montañas hasta llegar al santuario dedicado a São Macário, un ermita cuya historia forma parte de la tradición local. Desde la cima se contemplan las sierras de Montemuro, Estrela y Caramulo, así como el valle de Lafões, un escenario que impacta tanto a adultos como a niños.

David nos hizo notar algo que cambiaría nuestra forma de mirar el lugar: “Aquí el silencio tiene sonido propio. Las familias suelen recordar este lugar no por lo que ven, sino por lo que sienten”. Y es cierto: la sensación de inmensidad y paz envuelve toda la sierra.

La zona ofrece varios senderos familiares y una combinación de miradores y pequeñas ermitas que enriquecen la visita. Es un lugar perfecto para enseñar a los niños a leer el paisaje, a identificar montañas y a entender cómo la geología ha moldeado este territorio durante siglos.

 

Covas do Monte: el pueblo donde las cabras son protagonistas

Entre picos y valles aparece Covas do Monte, un pequeño pueblo de montaña donde viven más cabras que personas. Aquí, la ganadería es el alma de la comunidad y el paisaje su mejor aliado. Las familias disfrutan especialmente viendo cómo el rebaño recorre las laderas, cómo se mantienen las tradiciones pastoriles y cómo la vida sigue guiada por los ritmos de la naturaleza.

En este pueblo, David explicó un detalle que fascinó a los más pequeños: “Las cabras salen al monte de día juntas, al atardecer vuelven al pueblo y cada una sabe cual es su establo”. La interacción entre fauna, bosque y actividad humana se entiende de forma sencilla y directa en Covas do Monte.

El pueblo conserva arquitectura tradicional en piedra y pizarra, pequeñas huertas y un restaurante tradicional de carne a la brasa donde comer entre montañas es toda una experiencia.

 

Aldeia da Pena: un pueblo escondido en un valle de cuento

Camino al santuario de San Macario hay castaños centenarios.

 

Si hay un lugar que parece sacado de un libro infantil, ese es la Aldeia da Pena. Situada en un profundo valle de la Serra de São Macário, esta aldea de piedra se funde con la naturaleza en una postal perfecta. El agua cristalina del arroyo, la tranquilidad absoluta y las casitas de pizarra hacen que los niños la describan como un “pueblo de gnomos”.

 

En Aldea da Pena se puede disfrutar de comida tradicional con unas vistas únicas.

 

El camino de acceso es estrecho y serpenteante, pero la recompensa es enorme: un entorno único donde la arquitectura tradicional se conserva intacta y donde el ritmo de vida parece suspendido en el tiempo.

Es el lugar ideal para disfrutar de un almuerzo auténtico, descansar junto al arroyo y dejar que los niños exploren de forma segura.

Gastronomía auténtica en las Montañas Mágicas: tradición, producto y familias alrededor de la mesa

 

Manhouce, de las canciones tradicionales al barranquismo

Las familias más activas pueden hacer barranquismo en el Pozo Barreira.

 

En la ladera sur de la Serra da Freita, el pueblo de Manhouce conserva restos megalíticos, una calzada romana y un patrimonio musical único: las canções de Manhouce, una tradición oral transmitida por generaciones. Este punto del viaje permite a las familias hacer una lectura del territorio a través de la historia, la arqueología y la música.

Los caminos que rodean el pueblo son perfectos para pequeñas rutas con niños y ofrecen vistas abiertas y seguras. Además, la zona está muy vinculada al valle del Vouga y a su sistema de ríos y presas, lo que permite entender cómo el agua ha definido la vida local. Los más aventureros se pueden animar con el barranquismo en el Pozo Barreira.

 

La presa del río Vouga: un remanso de calma

Emotions and Balance ofrece Padel surf en la presa del Río Vouga.

 

La presa del río Vouga es uno de esos lugares que, aunque discretos, se convierten en favoritos de las familias donde se puede practicar Padel surf. El agua tranquila, rodeada de vegetación, crea un ambiente perfecto para descansar tras una ruta o un día de excursiones. Los niños suelen disfrutar tirando piedras al agua, observando peces o simplemente jugando en un entorno natural seguro.

Es también un punto ideal para explicar el papel del río a lo largo de la historia y cómo las Montañas Mágicas se articulan alrededor de sus valles y cauces.

 

Información práctica para familias

 

  • Mejor época para viajar: primavera y otoño, cuando las temperaturas son suaves y el paisaje está en plenitud.
  • Rutas accesibles para niños: Línea Vouga, senderos cortos de Serra de São Macário y alrededores de Manhouce.
  • Dónde dormir: Casa das Ameias en Vouzela.
  • Dónde comer: restaurantes tradicionales en Vouzela y Aldeia da Pena.
  • Qué llevar: calzado cómodo, protección solar, bañador para los ríos y chaqueta ligera en zonas altas.
  • Edad recomendada: ideal para familias con niños desde 5 años.