Navarra llega a la antesala de Fitur con un mensaje claro y poco habitual en el panorama turístico actual: viajar no solo puede minimizar el impacto, también puede mejorar el lugar que se visita.
Bajo el paraguas de su estrategia Navarra Huella Positiva, el destino presentó en Madrid su apuesta por el turismo regenerativo, una propuesta pionera en España que invita a las personas viajeras —también a las familias— a implicarse activamente en la conservación del entorno, la biodiversidad y la vida local.
La presentación, celebrada fuera del recinto ferial, no fue casual. Como explicó David Chivite, jefe de marketing turístico de Navarra, el objetivo era “contar uno de nuestros secretos”: un territorio poco masificado, con gran diversidad natural y cultural, que propone un modelo turístico que no grita ni presume, sino que invita a descubrir y cuidar. Un enfoque especialmente alineado con las nuevas motivaciones de muchas familias viajeras, que buscan experiencias reales, educativas y con sentido, más allá de la foto perfecta.
Turismo regenerativo una experiencia que suma para quien viaja y para quien vive allí
El turismo regenerativo va un paso más allá del turismo sostenible. No se trata solo de reducir la huella de carbono, sino de compensarla dejando el destino mejor de como se encontró. En Navarra, esta filosofía se traduce en una quincena de experiencias repartidas por todo el territorio, que permiten participar en acciones tan diversas como la recuperación de senderos históricos, la restauración de construcciones tradicionales en piedra, la creación de oasis de mariposas y aves, la construcción de cajas nido o la regeneración de espacios rurales y urbanos.
Son propuestas que conectan especialmente bien con el viaje en familia, ya que combinan naturaleza, aprendizaje, contacto con productores y comunidades locales y actividades compartidas entre adultos, niños y adolescentes. Un tipo de turismo que responde a un perfil creciente de familias jóvenes y milenials con hijos que valoran la gastronomía de proximidad, el origen de los alimentos y las experiencias con impacto positivo.
Valle de Baztan un ejemplo de cómo alojarse y regenerar el entorno
Uno de los ejemplos más inspiradores lo puso Maxux Goñi, propietaria de Borda Markulluko Rural Suites, en el Valle de Baztan. Su alojamiento forma parte del proyecto de turismo regenerativo con una experiencia centrada en la creación de oasis de mariposas y aves, y en la instalación de cajas nido que favorecen la biodiversidad local.
Una iniciativa en la que las personas que se alojan participan activamente, entendiendo el impacto de su viaje y formando parte de la mejora del entorno. “Es muy bonito ver cómo quienes vienen quieren dejar algo bueno en el valle, y al mismo tiempo se llevan una experiencia más profunda y consciente”, explicó Goñi durante la presentación. Una vivencia que conecta especialmente bien con familias interesadas en transmitir valores ambientales y sociales a sus hijos mientras viajan.
Navarra Huella Positiva una estrategia integral que cuida el territorio
El turismo regenerativo se integra dentro de una estrategia más amplia impulsada por la Dirección General de Turismo del Gobierno de Navarra, que incluye medidas pioneras como la regulación del turismo itinerante, la gestión de aforos y reservas en espacios sensibles, el impulso al turismo enogastronómico sostenible bajo el concepto “Manda la tierra” o programas de acompañamiento a empresas turísticas en sostenibilidad, inclusividad y eficiencia energética.
