Sentarse a la mesa en familia es mucho más que comer. Es compartir tiempo, conversaciones y, cuando el entorno acompaña, descubrir nuevos sabores que despiertan la curiosidad de pequeños y mayores. En Sushita Café, la experiencia va precisamente de eso: de reunirse sin prisas alrededor de una mesa bonita, acogedora y llena de matices, y dejar que la gastronomía haga el resto del viaje.

 

Los restaurantes del Grupo Sushita se han consolidado como espacios pensados para disfrutar juntos, donde cada detalle invita a quedarse un rato más. Son lugares que combinan una atmósfera cálida y elegante con una propuesta culinaria que conecta muy bien con el gusto actual de niños y jóvenes, cada vez más abiertos a la cocina asiática y a sabores distintos a los de siempre.

 

Un ambiente que invita a compartir

Nada más cruzar la puerta, Sushita Café transmite esa sensación tan buscada cuando se sale a comer en familia: comodidad, belleza sin excesos y un ambiente relajado donde apetece conversar. Maderas naturales, iluminación suave, textiles agradables y una decoración cuidada crean un espacio íntimo que funciona igual de bien para una comida familiar que para una celebración especial.

Aquí no hay mesas impersonales ni ruido excesivo. Todo está pensado para que el tiempo se estire y la experiencia sea completa, algo que se agradece especialmente cuando se come con niños o adolescentes y la sobremesa forma parte del plan.

La torre de gambones en tempura es el merecidísimo plato estrella de Sushita Café

Sabores que conectan con niños y jóvenes

La cocina asiática, y en especial la japonesa contemporánea, se ha ganado un lugar destacado en las preferencias de los más jóvenes. En Sushita Café esa afinidad se nota en una carta que combina sushi, platos calientes y elaboraciones con guiños mediterráneos, pensadas para compartir y probar varias cosas.

Entre las recomendaciones que mejor funcionan en una comida en familia destaca el maki roll de lubina y manzana, con aguacate, langostino, mezcla de lechugas y tobikko rojo, fresco, suave y equilibrado. También la tosta crujiente de hamachi (pez limón) con aguacate y mayonesa de wasabi, una opción suave pero llena de sabor, ideal para quienes se acercan por primera vez al pescado crudo.

Tosta Crujiente de hamachi.

Las tempuras son otro de los grandes aciertos cuando hay niños en la mesa. La torre de gambones en tempura, especialidad de la casa, sorprende por su textura crujiente y ese punto ligeramente picante que se puede adaptar fácilmente. Para los más atrevidos, la tempura caliente de unagi propone un maki roll de anguila tempurizada con salsa spicy, espárrago, queso y aguacate, una combinación intensa y muy apetecible.

En el apartado de nigiris, merece una mención especial el nigiri de tartar de salmón crujiente, una propuesta nueva que juega con contrastes de textura y resulta especialmente atractiva para los jóvenes. Y para quienes buscan un plato con efecto sorpresa, el tataki de atún al carbón con chips de kale llega a la mesa bajo una cúpula de cristal llena de humo, convirtiendo el momento de servirlo en parte de la experiencia.

Postres que se comparten (y se recuerdan)

El final dulce también invita a compartir. La tarta árabe, preparada al momento con finas capas de masa filo, crema pastelera y almendra, es uno de esos postres que sorprenden por su ligereza y equilibrio. Dulce sin resultar pesada, es perfecta para cerrar la comida en familia y dejar un buen recuerdo en la mesa.

Todo en Sushita café está extremadamente cuidado, y la vajilla no podía ser menos.

Menú degustación para probarlo todo

Para quienes prefieren dejarse llevar, Sushita Café cuenta con un menú degustación que permite recorrer buena parte de su propuesta gastronómica, con nigiris a elegir, selección de makis, especialidades calientes, platos principales a compartir y postre, además de bebida incluida. Una opción interesante para celebraciones familiares o para quienes quieren una primera toma de contacto con la carta.

De Alberto Aguilera a un universo de espacios diferentes

Sushita Café de Alberto Aguilera es el primer restaurante que abrió el grupo.

La historia de Sushita comienza en la calle Alberto Aguilera, donde abrió el primer restaurante del grupo. Desde entonces, el proyecto ha crecido hasta contar con varios espacios, cada uno con una personalidad propia y una decoración inspirada en distintos lugares del mundo.

Madame Sushita evoca el encuentro entre Japón y el París más romántico; Monsieur Sushita propone un recorrido multicultural que va de Japón a Marruecos, Perú o Hawái; Le Club Sushita apuesta por una sofisticación con aire de hogar setentero; La Madonna Sushita mezcla influencias francesas e italianas en un entorno artístico; Sushita Green se inspira en la primavera asiática y Singapur, mientras que Sushita Cabana incorpora sabores del sudeste asiático sin perder los clásicos del grupo.

Esta diversidad convierte cada visita en una pequeña escapada, algo que encaja a la perfección con la idea de viajar a través de la gastronomía, incluso cuando se come en familia.

Una opción segura para familias celíacas

Además, dos de los restaurantes del grupo, Le Club Sushita y Sushita Green, cuentan con certificación oficial de FACE como establecimientos aptos para personas celíacas. Ambos disponen de cocinas independientes para los platos sin gluten, evitando la contaminación cruzada, un punto clave para las familias que necesitan esa tranquilidad extra al sentarse a la mesa.