¿Por qué visitar Herculano con niños puede ser una de las mejores excursiones desde Nápoles?
Si estás organizando un viaje a Nápoles con niños y dudas entre incluir o no una visita arqueológica, Herculano puede convertirse en la sorpresa del itinerario. Más pequeño que otros yacimientos, más manejable y extraordinariamente bien conservado, este enclave romano permite caminar por calles completas, entrar en casas de dos plantas y descubrir cómo vivía la élite junto al mar antes de la erupción del Vesubio en el año 79 d.C.
Visitar Herculano con niños no es caminar entre piedras: es entrar en casas de dos plantas, recorrer calles completas, asomarse a tabernas y descubrir espacios reales donde hace dos mil años se hacía vida cotidiana.
¿Qué ocurrió en Herculano durante la erupción del Vesubio?
Herculano era una zona residencial de lujo frente al mar. Aquí veraneaban las familias acomodadas de Pompeya. Era un lugar de ocio y relaciones sociales, donde se venía a descansar y a dejarse ver.
Cuando el Vesubio entró en erupción, la ciudad quedó sepultada por flujos piroclásticos extremadamente calientes que la cubrieron bajo más de veinte metros de material volcánico compacto. Esa masa selló edificios enteros, estructuras de madera y espacios domésticos.
Uno de los lugares más impactantes del recorrido son los fornici, las galerías abovedadas que daban acceso a la antigua playa y que se utilizaban como almacenes portuarios. Allí aparecieron más de 300 esqueletos de personas que esperaban una barca que nunca llegó a salvarlas.
En el Antiquarium del yacimiento se conserva una embarcación romana encontrada en la zona costera, vinculada a los intentos de rescate. El museo alberga ánforas, restos de muebles, una cuna infantil y objetos cotidianos.
Muchas de esas ánforas esconden una realidad que sorprende mucho cuando se visita Herculano con niños: existía comercio de orina porque se utilizaba como desinfectante y detergente por su contenido en amoníaco.
¿Cómo era la vida en Herculano antes de la erupción?
Herculano con niños permite entender mejor la vida cotidiana romana que otros grandes yacimientos. Las calles muestran numerosas tabernas, confirmando que era una zona de ocio privilegiada.
Los mostradores de piedra con huecos circulares para recipientes aún son visibles. También se conserva una panadería con su molino y su horno perfectamente reconocibles.
Las termas están extraordinariamente bien preservadas. Las femeninas, más pequeñas y delicadas, y las masculinas, más amplias, muestran el sistema de hipocausto que calentaba el suelo. Se distinguen el frigidarium, el tepidarium y el caldarium.
Otro detalle fascinante son los llamados “ojos de gato”: pequeños rombos de piedra blanca incrustados en el suelo de entradas y patios que se iluminaban con la luz de la luna, facilitando la orientación nocturna.
También se utilizaba azogue en algunas decoraciones murales para aportar brillo.
¿Qué no perderse en Herculano con niños? Casa del Ciervo y Casa de Neptuno y Anfitrite
Entre las domus más impresionantes destaca la Casa del Ciervo. Su nombre procede de una escultura de mármol, pero su mayor tesoro son sus pinturas. En el criptopórtico se conservan escenas con pequeños cupidos —figuras infantiles aladas— realizando distintas actividades, además de naturalezas muertas con frutas, pescados, piezas de caza y recipientes de vidrio y plata. Estas imágenes decoraban los espacios donde se celebraban banquetes y reuniones sociales.
Muchas de estas pinturas fueron trasladadas durante excavaciones antiguas y hoy se conservan en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles y en el Louvre.
En la Casa de Neptuno y Anfitrite se conserva uno de los mosaicos más espectaculares del yacimiento. Representa al dios del mar, Neptuno, junto a su esposa Anfitrite. Según la mitología, Neptuno se enamoró de ella y la convirtió en reina del mar. El mosaico, realizado con pasta vítrea, mantiene un brillo sorprendente que casi parece esmaltado.
Es uno de los rincones que más impresiona cuando se visita Herculano en familia.
¿Es accesible Herculano con niños y carrito?
Una de las ventajas de visitar Herculano con niños es su tamaño manejable. El recorrido es compacto, aunque hay desniveles y pavimentos irregulares.
Se puede visitar con niños pequeños, pero si se viaja con carrito conviene llevar uno ligero o usar mochila portabebés en determinadas zonas.
Desde la web oficial puede descargarse un mapa ilustrado protagonizado por Geronimo Stilton, ideal para convertir la visita en un pequeño juego familiar.
Cómo reservar la visita a Herculano en familia
Puedes optar por hacer la visita con un guía con explicaciones adaptadas en español que puedes reservar aquí, y si sois más de ir a vuestro ritmo, podéis adquirir la entrada con audioguía aquí.
Ambas opciones facilitan la organización de la excursión a Herculano desde Nápoles cuando se viaja en familia.








