La primavera invita a reunirse alrededor de la mesa. Si este año buscas una forma diferente de celebrar el Día del Padre, una buena idea puede ser preparar en casa un menú inspirado en los sabores de distintos territorios de España, perfecto para compartir con niños, abuelos y toda la familia.

 

De hecho, cada vez más viajeros organizan sus escapadas pensando en lo que se come. Según distintos estudios turísticos, más del 35% de los viajeros elige destino motivado por la gastronomía. Y es lógico: detrás de cada plato hay tradiciones, paisajes y productores que cuentan la historia de un lugar.

Con esa filosofía se presentó recientemente en el Hotel Índigo Madrid Gran Vía una propuesta culinaria basada en productos con identidad territorial. El encuentro, organizado por la periodista Pilar Carrizosa dentro de su ciclo “Healthy Gourmet Seasons”, proponía recorrer España a través de varios platos de temporada elaborados por el chef Nicolás Cudero.

Tomando esa inspiración, hemos imaginado un menú de primavera fácil de adaptar en casa para celebrar el Día del Padre en familia, combinando aperitivos, platos tradicionales y un postre ligero.

 

Aperitivo familiar: boquerones del Cantábrico en vinagre

 

Todo menú festivo empieza con un aperitivo que abra el apetito. En este caso, unos boquerones en vinagre pueden ser la opción perfecta para una comida familiar de primavera.

La empresa Solevante, especializada en semiconservas de pescado, elabora este clásico mediterráneo utilizando boquerón del mar Cantábrico, conocido por su textura firme y su sabor equilibrado. Las aguas frías y ricas en nutrientes favorecen que el pescado tenga mayor tamaño y una carne especialmente jugosa.

En casa se pueden servir de forma sencilla, con un aliño de ajo y perejil, o sobre una tostada con tomate rallado. Además de ser sabrosos, son un alimento interesante para toda la familia gracias a su aporte de proteínas y ácidos grasos omega 3.

 

Una tapa con historia: morcilla de Burgos reinterpretada

 

Después del aperitivo, una pequeña tapa caliente puede ser una forma divertida de que los niños prueben sabores nuevos. Una propuesta original es la llamada Ribergofre, una creación del chef Alberto García elaborada con IGP Morcilla de Burgos. Esta receta reinventa este producto tradicional en formato crujiente coronado con un helado de tomate.

La morcilla de Burgos es uno de los embutidos más emblemáticos de la gastronomía española. Su receta combina arroz, sangre, manteca, especias y la característica cebolla horcal, responsable de su textura jugosa.

Además de su valor gastronómico, es un producto profundamente ligado al territorio y a la tradición culinaria castellana, con más de mil años de historia documentada.

 

Un plato de cuchara para toda la familia: fabes con chosco de Tineo

 

La cocina familiar también tiene espacio para los platos de cuchara, que siguen siendo protagonistas en muchas casas incluso cuando llega el buen tiempo. Un ejemplo son las fabes asturianas con chosco de Tineo, un embutido protegido por la Indicación Geográfica Protegida que sigue siendo poco conocido fuera de Asturias.

El chosco se elabora con piezas magras de cerdo como el lomo y la lengua, adobadas con pimentón, ajo y sal. Después se embute en tripa natural y se somete a un suave ahumado con maderas autóctonas, lo que le da su aroma característico.

Cuando se corta se distinguen claramente las piezas de carne, con un color rojo intenso y un sabor equilibrado entre el pimentón y el toque ahumado. Este tipo de recetas tiene además un componente cultural interesante para explicar a los niños: están vinculadas a la tradición de la matanza del cerdo, que durante siglos garantizó el alimento en muchas zonas rurales del norte de España.

 

El plato principal: carne de vaca criada en la dehesa extremeña

Para el plato principal, una buena opción es apostar por carne de calidad procedente de ganadería extensiva. La IGP Vaca de Extremadura distingue carnes de animales criados en libertad en la dehesa, uno de los ecosistemas más valiosos de la península ibérica.

Este paisaje de encinas y alcornoques permite un sistema de producción sostenible basado en pastos naturales y bienestar animal. El resultado es una carne de textura firme, jugosa y con infiltración de grasa equilibrada.

En el menú presentado en Madrid se elaboró un estofado de rabillo de vaca al vino tinto acompañado de puré de coliflor, una receta reconfortante que funciona muy bien en reuniones familiares.

Para potenciar el sabor del plato se utilizaron algunas especias de Azaconsa, una empresa familiar de Novelda fundada en 1870 especializada en condimentos y especias. Entre su gama destacan la sal rosa del Himalaya, pimienta negra y mezclas de sazonadores pensadas para uso doméstico.

El dulce final: tartar de piña con sirope de agave

Después de una comida completa, lo ideal es terminar con un postre ligero. Una opción fresca es el tartar de piña con granizado de sirope de agave, un endulzante natural procedente de México. El sirope de agave se obtiene del núcleo del Agave tequilana y destaca por tener un índice glucémico más bajo que el azúcar convencional, además de ser apto para dietas veganas y sin gluten.

Empresas como Nutriagaves controlan todo el proceso, desde las plantaciones certificadas hasta la elaboración final, garantizando la trazabilidad del producto. Su sabor dulce y suave combina muy bien con frutas frescas, yogur o macedonias, lo que lo convierte en una alternativa interesante para los postres familiares.

 

Un viaje gastronómico que también inspira escapadas

Este recorrido culinario no solo propone ideas para cocinar en casa. También invita a descubrir los territorios de los que proceden estos productos.

Desde las bodegas de la llamada Milla de Oro del Vino en la Ribera del Duero, entre Tudela de Duero y Peñafiel, hasta las dehesas extremeñas o los paisajes rurales de Asturias, muchos de estos alimentos forman parte de experiencias de turismo gastronómico y enoturismo.

En el caso de Valladolid, por ejemplo, esta ruta del vino reúne algunas de las bodegas más conocidas de la denominación de origen Ribera del Duero y se ha consolidado como uno de los grandes destinos enoturísticos de Europa.

Porque viajar también es sentarse a la mesa. Y muchas veces basta con un plato para despertar la curiosidad de los niños y empezar a planear la próxima escapada en familia.

Mientras llega ese viaje, siempre queda la opción más sencilla: celebrar el Día del Padre alrededor de una mesa compartida, con un menú que recorra España bocado a bocado.