Una escapada a Chequia siempre sorprende con propuestas diferentes: desde paseos entre copas de árboles y descensos en tobogán, hasta visitas culturales con historia, bosques primarios, arquitectura única y museos que acercan la evolución humana a los más pequeños.
Hospital e iglesia de Kuks: barroco con alma medicinal
En Chequia, viajar en familia también es una oportunidad para descubrir lugares insólitos que fascinan tanto a adultos como a niños. Un ejemplo perfecto es el conjunto monumental de Kuks, donde historia, arte y curiosidad se mezclan. Construido en el siglo XVII como sanatorio con aguas curativas y espacios de ocio, hoy conserva un atractivo único gracias a su Museo de la Farmacia, con la botica barroca más antigua de Europa después de la de Florencia.
Los niños disfrutan observando los extraños rótulos de los frascos, con nombres que parecen sacados de un cuento: sangre de dragón o polvo de cabeza de ahorcado. Al aire libre, el paseo sorprende con esculturas de virtudes y vicios que conducen hasta un belén tallado en la roca, perfecto para una caminata con juego de pistas.
Panská skála, la Calzada del Gigante checa
Si buscas un plan de naturaleza para toda la familia, acercaos a Panská skála, una formación volcánica de columnas hexagonales de basalto que parecen un órgano de piedra gigante. Este espacio natural, el más antiguo protegido de Chequia, resulta espectacular tanto para geólogos en ciernes como para amantes de la fotografía. Al pie de la roca se forma un pequeño lago donde los niños disfrutan buscando reflejos y jugando con el entorno. Es accesible en coche o bicicleta, y se puede combinar con rutas de senderismo suaves.
Lucy y Selam en el Museo Nacional de Praga
La capital checa siempre sorprende, pero este año ofrece una experiencia única para familias con inquietud cultural: la exposición “Personas y sus ancestros” en el Museo Nacional de Praga, abierta hasta octubre de 2025.
Allí se pueden contemplar por primera vez en Europa los fósiles de Lucy y Selam, hallazgos clave de la paleoantropología. Para los niños, descubrir que Lucy caminaba erguida hace más de tres millones de años o que Selam era una niña de apenas dos años, es una lección viva de historia. La muestra incluye también reconstrucciones hiperrealistas, restos de neandertales y hallazgos checos como el depósito de Dolní Věstonice. Una ocasión irrepetible para aprender en familia.
Villa Tugendhat en Brno: arquitectura para imaginar historias
En Brno, al sur de Chequia, se encuentra la Villa Tugendhat, obra maestra de Mies van der Rohe y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Este edificio funcionalista sorprende por su diseño minimalista y su famosa pared de ónix que cambia de color con la luz.
Las visitas guiadas explican la historia de la familia Tugendhat, obligada a huir durante la ocupación nazi, lo que ofrece un contexto perfecto para hablar con los adolescentes sobre historia europea. Además, recorrer sus tres plantas, aún con mobiliario original, es como entrar en un escenario de película.
Sendero entre copas y tobogán en Lipno
Uno de los planes favoritos de los niños es el Sendero de las copas de los árboles de Lipno. Con 675 metros de recorrido y 40 metros de altura, ofrece vistas espectaculares de Šumava y hasta de los Alpes en días claros. El camino integra paradas didácticas sobre fauna y flora y, lo mejor, zonas de aventura para los pequeños exploradores.
El final de la ruta es toda una sorpresa: un tobogán seco de 52 metros de longitud, el más largo de Chequia, desde el que descender entre risas. En verano, la experiencia se puede vivir hasta medianoche con iluminación especial, lo que convierte el paseo en una aventura mágica.
El Teatro Nuevo de Pilsen: cultura en clave familiar
Aunque Pilsen sea conocida por su cerveza, la ciudad también ofrece planes culturales para familias. El Teatro Nuevo de Pilsen, conocido como el “queso suizo” por los agujeros de su fachada, es un edificio que llama la atención de grandes y pequeños por su forma divertida.
Su programación combina ópera, musicales, teatro y ballet. Con niños, una buena opción es elegir espectáculos familiares y aprovechar para descubrir un edificio que ya forma parte de la arquitectura contemporánea checa.
Selva de Boubín: un bosque primario como los de los cuentos
Si viajáis en familia con amantes de la naturaleza, la Selva de Boubín es parada obligada. Este bosque primario en el Parque Nacional de Šumava conserva ejemplares de abetos y hayas de más de 400 años. Pasear entre troncos retorcidos y raíces gigantes es como adentrarse en un escenario de cuento.
Desde la localidad de Kubova Huť parte un sendero familiar hasta el mirador de Boubín, una torre de 21 metros que regala panorámicas hasta los Alpes en días despejados. Una actividad perfecta para combinar ejercicio, naturaleza y juegos de observación.
Dolní Vítkovice en Ostrava: la fortaleza de acero
En Ostrava, las familias encuentran un espacio donde industria e historia se convierten en aventura: el complejo Dolní Vítkovice. Sus altos hornos, minas de carbón y antiguas plantas químicas se han transformado en un centro cultural lleno de actividades.
Subir en el montacargas al horno y contemplar la ciudad desde las alturas es una experiencia inolvidable. Además, los festivales Colours of Ostrava y Beats for Love convierten este espacio en un lugar vibrante. Para los niños, recorrer las instalaciones es como entrar en una película futurista.








