En Llo, a las puertas de la Cerdaña francesa, La Masía del Taulat recibe a las familias con habitación con literas de trineo, jardín propio y cocina de proximidad.
La carretera d’Eyne serpentea entre prados hasta detenerse frente a una masía de piedra que lleva generaciones mirando al valle. En el pequeño pueblo de Llo, a menos de media hora de la frontera española, Toni y Michel —dos catalanes que durante años trabajaron en la hostelería de Barcelona— compraron esta casa y la reformaron para convertirla en un hotel familiar en la Cerdaña francesa pensado para recibir como en casa. Habitación con literas inspiradas en trineos, jardín propio y hasta un ciervo salvaje llamado Richard forman parte de la misma historia.
Dónde está La Masía del Taulat y por qué es la base perfecta para explorar la Cerdaña
Llo es de esos pueblos donde, a primera vista, parece que no hay nada: ni un bar, ni tráfico, ni ruido de fondo. Los propios dueños admiten que ese vacío les asustó al principio. Con el tiempo descubrieron que es justo lo contrario de un problema: estás cerca de todo y lejos de todo, a un paso de las rutas de senderismo del Belloc, de la Cerdaña francesa más conocida y de la frontera española, pero sin nada que rompa el silencio de un valle de montaña. La masía queda además a quince minutos en coche tanto de Mont-Louis como del Museo de Cerdanya, justo en el punto medio entre ambos, lo que la convierte en base ideal para visitarlos sin cambiar de alojamiento. Para una familia que llega buscando desconexión real, esa ubicación discreta es, precisamente, el punto de partida perfecto.
La habitación familiar con literas de trineo
El detalle que más marca la diferencia para quien viaja con niños es la habitación familiar con acceso directo al jardín: se abre una puerta y los pequeños ya están fuera, sin escaleras ni pasillos de por medio, mientras los adultos desayunan o simplemente respiran el aire de la montaña junto a la puerta. Dentro, las literas están diseñadas en madera inspirándose en los antiguos trineos, un guiño a la tradición del valle que convierte la hora de dormir en parte de la aventura. Y en los pequeños detalles se nota el oficio hostelero de los dueños: cafetera y hervidor de agua en la propia habitación, y toallas y sábanas bordadas que dan a la estancia ese aire de casa cuidada y no de hotel de paso.
Una decoración cálida de montaña con toques árabes
La reforma de la masía apostó por una decoración cálida, muy de refugio de montaña, en la que la madera y la piedra conviven con un detalle inesperado: las luminarias de inspiración árabe que salpican algunas estancias y que, junto a otros pequeños objetos, aportan una calidez luminosa poco habitual en un alojamiento de alta montaña. Es una decisión estética que rompe con lo previsible y que, como el resto de la casa, responde a una idea muy concreta de hospitalidad.
«Queríamos que quien entra sienta que está en una casa, no en un hotel.» — Toni y Michel, propietarios
Una mesa que huele a huerto
La cocina de La Masía del Taulat empieza, literalmente, en el huerto de la casa. Los propietarios cultivan buena parte de lo que sirven en mesa y trabajan con productores ecológicos de la zona, entre ellos una agricultora local con la que elaboran las mermeladas de manzana y frambuesa que acompañan el desayuno. En temporada de nieve, cuando el huerto solo da col, la mesa se llena con el plato más identitario de la comarca: el trinchat de la Cerdanya, la mezcla de col y patata que durante siglos fue el sustento de los pastores del valle y que en la masía también preparan en una versión de mar, con langostinos y salsa de marisco. Sobre sus proveedores, Toni y Michel lo cuentan sin rodeos:
«Trabajamos con ellos, agricultora ecológica también. Yo voy transparente por la vida. Eso me ha enseñado que es el buen camino.» — Toni y Michel
Esa transparencia se traduce en un libro de acogida propio para cada habitación, con la historia de la casa y el listado de dónde compran cada producto.
Toni y Michel: de la hostelería de Barcelona a una masía en Llo
Toni y Michel son catalanes y durante muchos años trabajaron en la hostelería de Barcelona antes de dar el salto al Pirineo. No heredaron esta masía: la compraron y la reformaron desde cero, y ese origen se nota en cada rincón, pensado con la intención expresa de que el huésped se sienta en una casa y no en un hotel al uso. La decoración incorpora objetos con historia propia, prismáticos y guías de fauna y flora siempre a mano, mapas en relieve del Pirineo sobre las mesas, y una pequeña campaña de sensibilización en la recepción que invita a no coger flores, respetar los rebaños y llevar el perro atado, cada norma asociada a una canción francesa distinta. También apagan la iluminación exterior a las 11:30 de la noche, un gesto de sostenibilidad frente a la contaminación lumínica que, de paso, deja ver el cielo del Pirineo como pocas veces se ve. Todo compone una manera muy concreta de entender la hospitalidad: la de dos personas que decidieron construir, casi desde cero, el tipo de casa en la que a ellos les gustaría alojarse.
Richard, el ciervo que decidió pasar el invierno en el jardín
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Llo es un pueblo de tradición cazadora, rodeado de cotos de caza mayor. Por eso sorprendió tanto lo que ocurrió el invierno pasado: un ciervo salvaje al que Toni y Michel bautizaron como Richard se instaló en el jardín de la masía y no se movió de allí durante meses. Dormía siempre en el mismo rincón, junto al tendedero, buscando las dos laderas de sol de la mañana y de la tarde. Se comió las caléndulas, los rosales y hasta las plantas de un pequeño huerto que acababan de estrenar —»pensábamos que eran alienígenas los que mordían las plantas», bromean— hasta que descubrieron al culpable. Lejos de espantarlo, decidieron hacerlo viral en redes sociales precisamente para protegerlo de los cazadores de la zona. Sobre las cuernas que Richard iba perdiendo y que ellos conservan como recuerdo, Tony lo resume así:
«Le doy significado. Es un gesto de naturaleza, es naturaleza viva.» Toni
Nadie sabe si Richard volverá este invierno: en verano los ciervos suben a las zonas altas y no regresan hasta la berrea, la época de celo que en la Cerdaña llega en septiembre.
Qué hacer cerca: Mont-Louis, el Museo de Cerdanya y baños termales del Pirineo
Si hay un dato que resume el tipo de turismo que atrae Llo, es este: según cuentan Toni y Michel, entre el 90 y el 95% de quienes llegan hasta aquí lo hacen por el senderismo, con el esquí como gran reclamo de invierno, y con un perfil muy familiar y muy dog friendly. La posición de la masía, a quince minutos tanto de Mont-Louis como del Museo de Cerdanya, la convierte en base perfecta para dos de las visitas culturales imprescindibles del valle: la ciudadela fortificada de Mont-Louis, obra de Vauban y Patrimonio de la Humanidad, y el Museo de Cerdanya, que ayuda a entender la historia y las tradiciones de la comarca (ambos los desarrollamos en reportajes propios). A pocos minutos están además los baños de Llo, la piscina natural de aguas termales que aprovecha un afloramiento de agua caliente en pleno bosque y que es parada casi obligada tras una jornada de ruta. Toni y Michel recomiendan también una escapada a la reserva natural de Eina, con su mariposario y su papel como punto de observación de la migración de aves rapaces -buitres, águilas y halcones- que cada año cruzan la Cerdaña, además de colonias de marmotas y un jardín botánico con la flora completa del valle.
🧳 Guía práctica
| Nombre | La Masía del Taulat |
| Dirección | 42 carretera d’Eyne, 66800 Llo (Francia) |
| Teléfono | +33 7 72 50 46 87 |
| Web | lamasiadeltaulat.com |
| Ideal para | Familias con niños, viajeros con perro, parejas buscando desconexión |
| Punto fuerte | Habitación familiar con literas de trineo y acceso directo al jardín |
| A tener en cuenta | Pueblo sin comercios ni bares propios: conviene planificar comidas fuera de la masía |
| Cerca de | Mont-Louis (15 min), Museo de Cerdanya (15 min), baños de Llo, senderos del Belloc, reserva natural de Eina |
Preguntas frecuentes
¿La Masía del Taulat es un buen alojamiento para viajar con niños pequeños?
Sí. La habitación familiar tiene literas de madera inspiradas en trineos y acceso directo al jardín, de modo que los niños juegan al aire libre sin salir del recinto, y el entorno rural, sin tráfico ni ruido, facilita el descanso de toda la familia.
¿Es buena base para visitar Mont-Louis y el Museo de Cerdanya?
Es una base ideal: la masía está a quince minutos en coche de cada uno, justo en el punto medio entre ambos, lo que permite visitarlos en días distintos sin cambiar de alojamiento.
¿Qué se puede hacer cerca de La Masía del Taulat con niños?
Además de Mont-Louis y el Museo de Cerdanya, destacan los baños termales naturales de Llo, las rutas de senderismo del Belloc y la reserva natural de Eina, con su mariposario y su observatorio de aves migratorias.
¿Cómo se llega a La Masía del Taulat desde España?
Está a menos de media hora en coche de la frontera con España, en el municipio de Llo, dentro de la Cerdaña francesa (Pyrénées-Orientales).





