La zona de Gandía es un estupendo destino de verano para ir con niños, pero más allá de su ancha playa y su extenso paseo marítimo, esconde el legado de los orígenes de una de las familias más poderosas de su época. Gandía se ha dado la vuelta y ha descubierto que al otro lado del mar hay grandes atractivos testigos de la grandeza de la Familia Borja, duques de Gandía, que aportó dos papas a Roma. Un destino perfecto para una escapada en familia.

 

Llegada de los Borja a Valencia

Gandía empezó a existir a raíz de la conquista de Jaume I de Aragón. En 1240 conquista el Castillo de Bairen que formaba parte de una taifa. Era una alquería con una torre de origen romano. Jaume I recompensa con tierras a las familias que le han ayudado a reconquistar la zona  y entre estas familia están los Borja, procedentes de Aragón, que se instalan en Xátiva y empiezan a extender su linaje. Era una forma de repoblar los territorios conquistados.

Territorio Borja

Papa Calixto III

Los Borja era una familia sencilla que trabaja en la agricultura la caña de azúcar y que llegó a tener dos papas de Roma. El que llegara a ser el primer papa Borja, Calixto III, fue a escuchar a San Vicente Ferrer y éste le dijo “niño tú serás Papa” y le ayudó en su carrera eclesiástica. Canonizó a San Vicente Ferrer y Juana de Arco. Era el momento en que se estaban formando los estados en Europa y en que se luchaba en las cruzadas contra la invasión otomana. Su papado sólo duró tres años. Poco tiempo después llega al pontificado su sobrino como Papa Alejandro VI. Éste tuvo un pontificado más largo y tuvo que lidiar con las familias poderosas de Roma como los Sforza o los Farnesio. Este Papa es el que otorga la bula a Isabel y Fernando para que se puedan casar y quien les da el título de Reyes Católicos. Tras el descubrimiento de América su papel fue fundamental en el reparto de los nuevos territorios con la Bula de la Raya que definía un meridiano al oeste del cual todas las tierras halladas y por hallar pertenecerían a los Reyes de Castilla y Aragón.

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Papa Alejandro VI

Uno de los hijos del Papa Alejandro VI, Luis de Borja fue el duque duque de Gandía, título concedido por Fernando El Católico. Aunque sus hijos más famosos fueron Lucrecia y Cesar, que tuvo como ingeniero a Leonardo da Vinci y en quien se inspiró Maquiavelo para su Príncipe. Fue una familia extranjera en Roma con mucho poder en sus manos, por lo que se vio sometida a una gran campaña de desprestigio, según defienden algunos historiadores.

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Cesar Borja es en quien se inspira Maquiavelo para escribir El Príncipe.

Otra figura importante fue la duquesa María Enríquez, prima de Fernando el Católico y casada con uno de los hijos del Papa Alejandro VI. Fue una gran mecenas que llevó el Renacimiento a Gandía. Queda viuda pronto y el Papa la quiere casar con su otro hijo, Cesar, pero ella renuncia para proteger el ducado de Gandía para su hijo. Se convirtió en duquesa regente hasta la mayoría de edad de Juan de Borja, tercer duque de Gandía, y después se meterá en el convento de Santa Clara.

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María Enriquez fue una gran mecenas.

El nieto de María Enríquez, y por tanto cuarto duque de Gandía, será San Francisco de Borja quien, antes de asumir el ducado, fue asistente de la Reina Isabel, mujer de Carlos V. Su conversión llegó cuando tuvo que certificar el cadáver de su reina tras el largo viaje desde Toledo hasta Granada. Al abrir el ataúd afirmó “nunca más volveré a servir a un señor que pueda morir”. Ese es el significado de la calavera con la corona que tiene representada siempre a los pies y que veréis en numerosas ocasiones a lo largo de esta ruta.

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San Francisco de Borja.

Palacio Ducal de los Borja

Alejandro VI  le compra el palacio a Fernando El Católico para su hijo que muere y se queda allí viviendo su viuda María Enríquez. Después del décimo duque de Borja, el palacio pasa a los duques de Osuna que se llevan todas las obras y permanece cerrado durante muchos años. Al cabo de 100 años estaba en ruinas. Deciden subastarlo como solar en 1889 y lo compra la Compañía de Jesús porque allí vivió San Francisco de Borja. Los Jesuitas restauran el palacio dejando una zona para visitas y otra para colegio.

La decoración del Salón de Coronas es encargada por Francisco de Borja como un homenaje a su bisabuelo el Papa que se coronó con la doble corona. La cerámica de esta sala es típica andaluza con la técnica de cuerda seca y colores nuevos que no se usaban en Valencia hasta la fecha. La inscripción que rodea el salón: “corred suerte aquellos que arrebatan la joya porque solamente será coronados aquellas personas que sigan la ley”.

Salón de Coronas con cerámica andaluza

La capilla fue construida posteriormente por los Jesuitas y destaca la bóveda azul estrellada de la que se ha cogido el símbolo de Turismo de Gandía.

Una sala se dedica a escenas de la vida civil de Francisco de Borja antes de irse a Roma y entrar en los Jesuitas, y la siguiente ya se dedica a la vida religiosa del santo. Llevaba tres años como duque de Gandía y fue cuando se quedó viudo, cuando decidió entrar en los Jesuitas porque era una orden moderna y humanista. Hubo una transición mientras él se formaba en teología y preparaba a su hijo para ser duque de Gandía. A continuación las estancias secretas de Francisco de Borja donde comenzaba a llevar una vida austera de contemplación: una recreación de capilla y de la celda donde dormía.

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Contrasta con estas estancias, la barroca Galería Dorada, una impresionante sucesión de salones destinados a impresionar a los visitantes con un efecto óptico que las hace parecer más grandes. Al final de esta galería se sale a la terraza que da a la fachada barroca. El pozo que se ve en el patio se construyó para abastecer de agua al palacio. Cuando llegó el agua corriente entró en desuso, pero durante la Guerra Civil se usó de protección antiaérea y se le construyó un acceso y respiradero. Entraban más de 100 personas.

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Visitas: organiza visitas guiadas y teatralizadas los domingos cada dos semanas y en verano visitas nocturnas con espacios que en invierno no están abiertos. Tiene actividades didácticas para niños, cenas Borja con jazz y cenas ambientadas medievales.

Monasterio de San Jerónimo de Cotalba

En la localidad de Alfauir, a sólo 8 km de Gandía, se encuentra el monasterio mejor conservado de la Comunidad Valenciana, San Jerónimo de Cotalba, Monasterio de finales del siglo XIV construido por el primer Duque de Gandía Alfonso de Aragón, nieto del rey de Aragón, a finales del siglo XIV. Cuando el ducado pasa a la familia Borja, éstos financian la parte alta del monasterio. Actualmente es propiedad de una familia de militares que fueron mayordomos de Alfonso XIII.

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En la puerta está el escudo de Aragón y un águila del marquesado de Villena, familia de los primeros duques de Gandía. La cadena de la puerta se colocaba cuando Felipe II dormía aquí. Él le concedió el título de Real Monasterio. La visita incluye la torre gótica, el patio de los naranjos, el claustro mudéjar, la iglesia, la sala capitular, el refectorio, la almazara, el silo, el lagar y las caballerizas, la cocina de los monjes, el claustro superior donde destacan sus esculturas góticas policromadas, la Puerta de los leones, el salón de armas y sus maravillosos jardines románticos y el acueducto gótico que lo rodea.

Durante su recorrido los niños se pueden hacer una idea de cómo era la vida de los hermanos legos que entraban en el convento con 12 años. Tenían que saber leer y escribir, y tener buena voz. Una de las zonas que más llama la atención del público infantil es la cocina donde se puede observar un horno de pan aunque los niños creen que es un horno de pizza.

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La cocina de los monjes es una de las partes que más gusta a los niños.

Era una antigua fortaleza musulmana por lo que en el claustro hay un aljibe. Hubo un momento en que no fue suficiente y se construyó un depósito con agua que traía un acueducto de 5 km. Durante toda esta ruta el visitante puede ser consciente de la importancia del suministro de agua y ver las distintas soluciones que se buscaban fruto de la tradición árabe o romana.

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El claustro está atravesado por un gran aljibe para suministrar de agua al convento.

Visitas: En verano tienen packs de visita concierto y cena. Tienen precios para familias. En invierno abren en sábado y domingo por la mañana. La visita dura entre hora y media y dos horas.

Puerto de Gandía y el Muelle de los Borja

El puerto de Gandía sufrió muchos bombardeos durante la Guerra Civil. Hay un proyecto del ayuntamiento para utilizar los antiguos tinglados con proyectos culturales. Ahora junto a los tinglados está la Lonja del pesado que se puede visitar y vivir cómo es una subasta de pescado.

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En la lonja, por las tardes se puede asistir a la subasta de pescado.

Junto al puerto está la iglesia de San Nicolás, el obispo que dio origen a la tradición de Santa Claus. En su interior destaca una imagen de San Francisco de Borja. Si tienes la suerte de estar en Gandía el día del Carmen, 16 de julio, podrás ver como abren el lateral de la iglesia al mar y sacan a la virgen en Procesión. La iglesia es del siglo XX y es obra del mismo arquitecto que el graderío del Hipódromo de la Zarzuela de Madrid, Eduardo Torroja. En esta iglesia está enterrado Vicente Calderón.

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Puerto con la iglesia de San Nicolás al fondo.

En el Muelle de los Borja podéis coger un barco de Boramar que  realizan paseos por la costa de Gandía. Una vista diferente de la ciudad desde el mar disfrutando de la brisa, la música y, si tienes suerte, de las acrobacias de las motos de agua o las embarcaciones veleras. Si quieres ir más allá y tienes tiempo puedes coger un barco rápido de Trasmediterránea y en dos horas estás en Ibiza, con lo que puedes hacer una excursión de día.

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El muelle ofrece terrazas paseos y recorridos en barco.

El Ullal de L’Estany y La Alquería del Duc

Vinculada al Castillo de Bairen se encuentra la Alquería del Duc en un entorno natural sorprendente al otro lado de la playa, antes de llegar a la ciudad de Gandía. El parque del Ullal es un ecosistema que recorre la costa valenciana, parecido a la Albufera. Son marjales (humedales) que se convirtieron en el puente de unión de las aves en el tránsito entre Europa y el norte de África. De ahí su importancia y la ayuda europea para mantenerlos. Esta es una zona regenerada, ya que se utilizó para plantar naranjos y se está recuperando.

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Era inóspito y el único canal que había estaba controlado desde el castillo de Bairen que se divisa en lo alto de la montaña. Este castillo, era la frontera del sur en el reino de Gandía y tenía una gran importancia estratégica.

Es un parque público abierto todo el año con visita gratuita y zona de picnic. Pero si realmente quieres conocer su importancia para la preservación del ecosistema y a lo largo de la historia puedes reservar una  visita guiada que se combinan con el centro de interpretación.

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Un picnic entre naranjos

El Centro de Interpretación del Marjal, rodeado de naranjos, muestra la importancia de la biodiversidad. Una forma de inculcar a los niños la historia del marjal y su función en la migración de las aves. Los Borja son los primeros grandes protectores de este ecosistema porque introdujeron el cultivo de la caña de azúcar y era fundamental el control del agua, con lo que instauraron sistemas de control del nivel del agua. En el siglo XIX se experimenta otra transformación por la introducción del cultivo del arroz. Ya en el siglo XX vuelve a transformarse con los naranjos que exigen que se retire el agua. Esto es lo que ahora se está retirando en esta zona para recuperar el humedal. Muchas aves que antes migraban a África ya no se van, se quedan y crían  aquí.

El parque se sitúa alrededor de la Alquería del Duc, una construcción fortificada del siglo XVI que el hijo pequeño de San Francisco de Borja convierte en Alquería señorial y de recreo. Amplió la planta baja y le dio una altura más. Podéis observar los restos de la escalera original que se han marcado con un panel de madera detrás de recepción. La alquería se utilizaba también para hacer vino y aceite. En el suelo del bar se ha conservado el suelo original que se ve a través de un cristal. También construyó un aljibe que daba agua al edificio.

Observando la planta baja desde el patio cubierto se ve el acceso principal, y se intuye el acceso de las caballerizas (espejo), y el acceso del personal de servicio. La primera planta es la planta noble con habitaciones y oratorio.

Ahora es la casa de los escritores. Una habitación dedicada a los autores del siglo de oro valenciano (Ausias March, Joanot Martorell y Joan Roiç). Son escritores y caballeros expertos en cetrería representantes del ideal caballeresco medieval que queda representado en esta habitación que invita al viaje y a la aventura.

Visita: En verano el ayuntamiento programa excursiones desde la zona de playa para recorrer el centro de interpretación y el espacio natural dentro del ciclo Platja-Natura. Se realizan algunas tardes a la semana y precisa de inscripción previa en las oficinas de información turística.

 

Xátiva, cuna de la familia Borja

La familia Borja se establece en Xátiva en el siglo XIII. En la plaza más monumental de la ciudad se enfrentan la colegiata y el antiguo hospital de pobres. La fachada de este último sorprende por las máscaras representadas bajo las columnas, que son muestra de que la plaza se utilizaba para comedias y corridas de toros con el propósito de conseguir financiación para el hospital. En la entrada de la colegiata están las estatuas de los dos papas Borja.

Una imagen típica de Xátiva es la imagen de Felipe V cabeza abajo en la Casa de la Enseñanza hoy convertido en museo, que tiene un origen curioso. En la guerra de sucesión Xátiva se posiciona a favor del candidato de los Austrias.

Los borbónicos entraron en la ciudad arrasando. Para evitar rebeliones, Felipe V expulsa a los supervivientes a África, quema la ciudad y le quita el nombre que no recupera hasta las Cortes de Cádiz. Ya en el siglo XX, el director del museo decidió poner este cuadro al revés en señal de protesta por lo que Felipe V hizo a la ciudad.

Xátiva, Ciudad de las 1000 fuentes

 

En realidad hay 750 y se dividen en tres tipos: fuentes reales en el centro de la plaza, las más decoradas con un basamento, un fuste y la copa de donde mana el agua; fuentes vecinales de uso público adosadas a las casas y fuentes privadas en el patio de las casas para uso personal. La Fuente de la Trinidad es la más antigua. El número de chorros depende de las plumas  que tiene asignada la fuente, que viene a ser la cantidad de agua.

Castillo de Xátiva

 

Si habéis estado paseando por la ciudad os habréis dado cuenta de que el Castillo se ve en lo alto de la montaña casi desde cualquier punto, y por la noche iluminado con toda su muralla es espectacular. Se trata de un Castillo defensivo inexpugnable. En el siglo XIV fue una cárcel destinada para nobles, de hecho Diego de Borja estuvo aquí preso una sola noche y al día siguiente fue ajusticiado.

Es una excursión preciosa para hacer con niños, aunque debes tener en cuenta que no es accesible con carrito de bebé. Eso sí, a mitad de camino, después de pasar cañones y aljibes,  tienes una zona de picnic para reponer fuerzas y llegar hasta los calabozos de la torre.

 

Qué comer en la Ruta de los Borja

Fideuà de Gandía

 

Es un plato típico de Gandía que se hizo por primera vez en el barco Santa Isabel en 1920. El cocinero preparó todos los ingredientes como para hacer una paella con marisco del Mediterráneo y se dio cuenta que no tenía arroz y lo hizo con espaguetis partidos. Puede ser seco o meloso. En 1970 ya hay tres casas en el Grau de Gandía que lo hacían y en 1974 se celebra el primer concurso de la fideuà de Gandía. La fideuà se hace con fideo del número 3 y antes de comerla hay que voltearlo, según nos explica Avelino Alfaro, presidente de la asociación gastronómica Fideuà de Gandía.

Arroz al horno de Xátiva

 

El arroz típico de Xátiva es un plato contundente con morcilla, chorizo, tomate, costillas y garbanzos en fuente de barro y al horno. Ideal tras  una mañana de subida al castillo y con la vista puesta en una estupenda siesta.