La Menorca Talayótica fascinará a grandes y pequeños. La isla está sembrada de monumentos en perfecto estado de conservación, testigos de quienes habitaron Menorca hace más de 4.000 años.

 

La riqueza del patrimonio arqueológico de Menorca es inmensa por su volumen y por su estupendo grado de conservación. Hay dos monumentos por kilómetro cuadrado por lo que forman parte indiscutible del paisaje menorquín. Descubrir la Menorca Talayótica es conocer un patrimonio único en el mundo con más de 4.000 años de historia que ha llegado a nuestros días. Nos da muestra de cómo vivían los habitantes de la Menorca prehistórica y las influencias que tenían de distintas culturas que pasaron por esta isla situada en un cruce de caminos en el Mediterráneo que la convirtió en un auténtico “hub” comercial. El nombre procede de una de sus construcciones emblemáticas. Los talayots eran torres tronconónicas de piedras en seco levantadas entre el 1.000 y el 700 a.C. que se piensa que servían de torres de defensa de los poblados, aunque no está muy claro por qué se construían varios juntos, ya que como punto de vigilancia con uno bastaría. La mayoría están situados en la parte sur de la isla, bien enmarcados en un poblado o como estructuras aisladas y es una construcción exclusiva de Mallorca y Menorca.

 

Torre d’en Galmés

Los talayots on los que dan nombre a la cultura que aspira a ser declarada Patrimonio Mundial por parte de la UNESCO. Pero realmente bajo esta candidatura se engloban distintos monumentos como sepulcros, cuevas, navetas, hipogeos, taulas y santuarios. Todos ellos los puedes descubrir en el recinto arqueológico de Torre d’en Galmés, que, aunque su nombre lleva a imaginar que se trata solo de una torre, en realidad es un poblado de más de cinco hectáreas con tres talayots y una taula en la parte sur de la isla que fue ocupado durante más de 1.000 años. Siguiendo el recorrido de los senderos señalados, se realiza un viaje al pasado descubriendo como era un poblado, curiosear en el interior de las casas o imaginar cómo vivían sus habitantes. Durante el recorrido, además, encontrarás distintos rincones con mesas de picnic y agradables sombras en las que hacer un parón con los niños y reponer fuerzas. Desde los talayots se disfruta de una extraordinaria panorámica de toda la parte sur del poblado hasta el mar.

menorca talayotica

Se trata del mayor exponente, que dominaba la costa sur de Menorca. Este poblado surgió durante la Edad de Bronce y estuvo ocupado hasta la época medieval. Es el único gran poblado del llano entre los barrancos de Cala en Portes y Des Bec y se piensa que ejercía poder sobre otros asentamientos más pequeños de la zona, al ser un punto que garantizaba la vigilancia de incursiones enemigas. En el poblado se observan tres grandes zonas que representan los distintos momentos de su evolución y expansión. La zona del norte con los tres talayots es la más antigua aunque más tarde se construyó la taula en esta zona. La parte del sur es la más moderna y es donde se encuentran las viviendas. Una tercera parte está todavía por descubrir, con lo que Galmés tiene todavía mucho por ofrecernos.

A los niños les ayudará a conocer a estos antiguos pobladores de la isla los cuadernillos ilustrados bajo los títulos “Los primeros menorquines”, “La estatuilla Mágica” o “Los Constructores de Talayots” con imágenes que recuerdan a la serie de nuestra niñez “Erase una vez el hombre”.

En Galmés, lo primero que observarás serán los restos de la muralla. Las interpretaciones apuntan a una función defensiva ya que los arqueólogos sitúan su construcción en el siglo VI a.C. momento en el que dos culturas intentaban conseguir la hegemonía en el Mediterráneo. Romanos y cartagineses pujaban por el control de las rutas comerciales, tensión que culminó en las dos guerras púnicas del siglo III a.C. En esa época, Menorca tenía una clara influencia cartaginesa e intervino en el conflicto de la mano del general cartaginés Mago que llegó al puerto de Mahón para reclutar a los honderos talayóticos como mercenarios para luchar contra los romanos.

Toda la familia quedará fascinada descubriendo las viviendas del periodo talayótico final (500 a.C) Se trata de unas viviendas de forma redondeada y suponen el tipo de edificio más estudiado de la arqueología menorquina.

El acceso a las viviendas siempre estaba orientado al sur para evitar el viento de tramontana de la isla, dan acceso a un patio exterior que se dedicaba a guardar el ganado y donde también se ubicaban las salas hipóstilas, hornos y establos.

Construidas con grandes bloques de piedra en hiladas horizontales sin ningún tipo de argamasa, su perfección en las formas sorprende al visitante. En el centro de la vivienda había un patio interior descubierto que distribuía los accesos al resto de estancias, tal y como es tradicional también en la arquitectura árabe. En ese patio se situaba la cocina (el hogar) y el resto de estancias eran dormitorios que se situaban generalmente en la parte norte y dando una pared al hogar para garantizarse el calor. Realmente durante la visita se descubre todo lo que tenemos que aprender de los antiguos pobladores sobre sostenibilidad real y optimización energética.

Por los elementos que se han ido recuperando en estas casas de Galmes se sabe que se realizaban tareas domésticas como tejer, moler, almacenar alimentos y distintos talleres. Sus habitantes vivían de la agricultura y la ganadería cultivando cereales y legumbres entre los acebuches (olivos silvestres) que ofrecen sombra y cuya madera se utiliza para realizar las tradicionales barreras del campo menorquín.

 

Las taulas y la arqueoastronomía

Menorca talayotica

Uno de los edificios destacados de Galmés es la taula en la parte superior de la colina, pero en la isla se han encontrado una treintena de taulasy todas ellas, excepto una, tienen la puerta de entrada orientada al sur, con vistas al mar o a una llanura. En la prehistoria, esto solo era posible conseguirlo guiándose por las estrellas. La arqueoastronomía estudia la importancia de la bóveda celeste en las antiguas civilizaciones y en lo referente a las taulas defiende que la ubicación y la orientación responden a la necesidad de tener una visión perfecta del horizonte meridional desde el interior y mirando hacia la puerta. El objetivo era ver las constelaciones de Centauro y Cruz del Sur desde el interior durante las ceremonias que se practicaban en estos recintos. Es muy posible que las divinidades menorquinas estuvieran identificadas con las constelaciones, como en otras culturas mediterráneas. La figurita egipcia de Imhotep encontrada en la taula de Torre de Galmés refuerza esta teoría. Esta diosa egipcia de la medicina equivale al Asclepio Griego cuyo maestro está representado en la mitología griega con la constelación de Centauro. Pero el cielo en nuestros días no es el mismo que en la prehistoria. Debido al bamboleo en el eje de rotación de la tierra estas constelaciones dejaron de verse en el cielo menorquín en la época romana, momento en el que estos lugares comenzaron a entrar en desuso.

El hallazgo de esta figura egipcia pone de manifiesto también otra realidad, y es que la sociedad menorquina era capaz de integrar las influencias culturales que le llegaban de lugares lejanos como enclave comercial del Mediterráneo.

Las taulas eran espacios con una funcionalidad religiosa en los que se celebraba algún tipo de ritual relacionado con el fuego, el consumo de vino y la ofrenda de animales. Son espacios en los que destaca en su interior el elemento central en forma de T. la losa vertical en algunos casos puede llegar a superar los 10.000 kg por lo que cabe preguntarse cómo transportaban un bloque tan pesado hasta la parte más alta del poblado y lo elevaban sobre una losa vertical.  En el caso de Galmés, la piedra cayó justo delante de la vertical, y ya en la época romana se excavó la piedra para convertirla en una tumba.

 

Hipogeos talayóticos

Menorca talayotica

Los hipogeos fueron cuevas excavadas en la roca utilizadas para enterramientos en el periodo pretalayótico. Eran cuevas naturales a las que se les añadía un muro en la entrada o se excavaba un poco la cavidad. Existen muestras por toda la isla y según las excavaciones realizadas en Menorca se piensa que los rituales de la muerte se relacionaban con la creencia de que la tierra y la naturaleza eran generadores de la vida. Con lo que cuando una vida se acababa se la devolvían a la madre tierra.

Siglos después se reutilizaron con una nueva función, como es el caso de la cueva de S’Oli que se convirtió en almazara para la producción de aceite. En su interior todavía podréis ver los molinos de piedra que se utilizaban para moler las aceitunas que se utilizaron en la época medieval ya que los molinos prehistóricos de Menorca que se utilizaban para moler el grano eran completamente manuales.

 

Candidata a Patrimonio Mundial

Menorca es la isla con la mayor densidad por superficie de yacimientos prehistóricos registrados del mundo lo que supone una ventana al conocimiento de las antiguas culturas del Mediterráneo. Menorca Talayótica es la candidata española a ser inscrita en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco. La candidatura abarca las construcciones desde la irrupción de las construcciones ciclópeas, hacia el 1600 a.C., hasta su ocaso con el inicio de la Romanización en el año 123 a.C.  La isla ha conservado construcciones exclusivas en el mundo como las navetas funerarias, las casas circulares y los santuarios de taula y talayots con su peculiar relación con el firmamento.

 

Volar con iberia a Menorca

Iberia Menorca

Baleares es una de las grandes apuestas de Iberia para este verano. Iberia Express ha programado cerca de un millón de asientos con el archipiélago. En concreto, Menorca contará con 17 frecuencias semanales en junio y septiembre y 21 en los meses centrales del verano, julio y agosto. (Hasta mayo opera Air Nostrum y a partir de junio Iberia Express)

Los horarios abarcan gran parte de la jornada, de forma que los clientes pueden elegir la opción que mejor se adapta a sus necesidades. Hay vuelos desde las 7 de la mañana hasta las 4 de la tarde.

Para los más pequeños, y sus padres, Iberia ofrece facilidades para que sea una experiencia positiva desde el primer momento en que llegan al aeropuerto. En la T4 del aeropuerto de Madrid las familias disponen de mostradores especiales, para agilizar todos los trámites. Los carritos de bebés se pueden bien facturar –el personal de facturación ofrece a los clientes una bolsa para que vayan más protegidos-, o ir con él hasta la puerta del avión. Allí lo bajan los operarios a la bodega del avión y lo suben de nuevo al finger en el destino.

Una vez terminada la facturación, las familias cuentan en la T4 con un filtro de seguridad exclusivo para familias, más amplio que el habitual. A la hora de embarcar las familias son las primeras. Así se sientan y colocan sus bultos con tranquilidad. La tripulación entrega un cinturón especial para los bebés que viajan sin ocupar asiento, y explica a los padres cómo colocarlo. Además, la tripulación entrega a bordo a todos los niños un kit de entretenimiento, para que dibujen a bordo, y el tiempo se les pase volando.

En la web de Iberia es donde se encuentran siempre los mejores precios. Es posible encontrar billetes de ida y vuelta desde solo 57 euros.