Duero Wine Fest, el encuentro de la industria vitivinícola en torno al río que recorre varias rutas del vino hasta Portugal, ha analizado la oferta enoturística y la forma de acercar el territorio y sus valores medioambientales y culturales a los más jóvenes.

 

Desde tiempos inmemoriales, la uva y la cultura de la vid han estado presentes en el territorio, como se puede apreciar en los mosaicos romanos, en las portadas románicas o en las costumbres y tradiciones de la zona. Todo emana cultura del vino alrededor del Duero.

En su conferencia, el historiador británico Felipe Fernández-Armesto puso de manifiesto la antigüedad del cultivo del vino que procede de Mesopotamia y ya en tumbas egipcias se han encontrado ánforas de vino con inscripciones de la calidad y la fecha del vino que contenían. En la tumba de Tutankhamon se encontraron frascos con los años de las cosechas a las que pertenecían y los nombres de los viticultores.

Actualmente el sector se enfrenta a un reto social ya que según Wine Intelligence, el consumo del vino, por lo menos una copa al mes, entre menores de 34 años ha bajado en el Reino Unido de alrededor del 50% en 2010 a sólo el 26% en 2020. En España la cerveza y el botellón han transformado la actitud de la gente joven hacia el vino.

El gran reto para Fernández-Armesto es recuperar la tradición de la buena educación de nuestros jóvenes en el uso responsable del vino. Los niños tienen que conocer el mundo del vino para apreciarlo y respetar nuestra civilización.

La vuelta de los jóvenes a sus raíces

Carlos Casillas, propietario del restaurante Barro de Ávila con una estrella Michelín marcó como un reto el atraer a las nuevas generaciones al mundo del vino, esa es la clave. Carlos representa una mentalidad y forma de ser de muchos jóvenes que se dedican al mundo del vino en Castilla y León. “El hecho de salir fuera nos ha dado la oportunidad de decidir que queremos volver”, afirma. Y es que muchos de los jóvenes bodegueros están muy preparados y han vivido en el extranjero y en un momento dado han apostado por volver a sus pueblos y poner en valor sus tradiciones vitivinícolas.

 

El enoturista no centrado en el vino

Profesor Gregely Szolnoki hizo hincapié en la atracción del viñedo como elemento paisajístico de interés para los viajeros, sobre todo los de autocaravana que están aumentando, así como dotarles de zonas de estancia para sus vehículos.

El profesor clasificó a los visitantes de las zonas enológicas. Por un lado los que están muy interesados en el mundo del vino y en visitar bodegas y conocer modos de elaboración y los que no tienen interés en el vino pero buscan visitar zonas naturales y rurales de viñedos atraídos por el paisaje y tradiciones que suponen el 80% de los turistas de las rutas del vino. Sus motivaciones son la naturaleza, la desconexión, gastronomía, compartir tiempo en familia, gastronomía, actividades culturales, conocer cosas nuevas o incluso hacer cicloturismo. Szolnoki destacó que este es el target que hay que atraer de cara al futuro, en el que se incluyen las familias, por lo que se deben crear experiencias que les atraigan hacia el enoturismo.

Entre las tendencias que él ha detectado en Alemania se encuentran el auge de las autocaravanas y el cicloturismo

 

La experiencia de otra ruta alrededor de un río

Alejandra Seara, gerente del consorcio de turismo de la Ribera Sacra fue la ponente invitada a hablar de otro destino enoturístico enmarcado alrededor de los ríos Sil y Miño cuyas riberas están declaradas BIC. El éxito de este destino está en que ha sido muy respetuoso con la modelación que se ha hecho del paisaje durante siglos de historia. El destino se sustenta en tres pilares: el paisajístico con las gargantas de los cañones del Sil, el conjunto románico en riberas imposibles y las viñas de la viticultura heroica.

Faltaba toda la infraestructura turística que se ha ido solventando gracias a la apuesta de Turismo de Galicia dese el 2005 con un plan de acción turística. A día de hoy se han recuperado viñedos que hace 25 años estaban totalmente abandonados y existen más de 600 alojamientos en la zona lo que ha frenado la caída demográfica. Hay un relevo generacional ya que los bodegeros están viendo como sus hijos que habían abandonado la zona para instalarse en las capitales o en otros países europeos están volviendo y están cogiendo el relevo generando, además, muchas actividades complementarias en torno al vino en los viñedos.

Los retos ahora son desestacionalizar, atrayendo especialmente en primavera que es la época que más se resiste y mejorar la movilidad para lo que se están estudiando los modelos de Alemania o Cinque Terre en Italia ya que tienen una orografía muy parecida. El objetivo es canalizar el flujo de visitantes con servicios de lanzadera para evitar llevar los vehículos a la zona del río con aparcamientos disuasorios y servicios de alquiler de bicicletas eléctricas.

 

Press trip alrededor del Duero

El congreso se ha complementado con un press trip para conocer la oferta de las Rutas que convergen alrededor del Duero y ver sus propuestas para el enoturismo familiar.

Así en la Ruta del Vino Ribera del Duero se pudo conocer la propuesta de Arzuaga con visitas  en coche al coto de casa para ver animales, el audiovisual en las bodegas y la oferta gastronómica de su restaurante tradicional donde no puede faltar el lechazo y que cuenta con una sala infantil con juegos para los niños.

En la Ruta del Vino de Rueda, Bodegas Menade ofrece visitas familiar en carros tirados por los burros y los animales de la granja con gansos, gallinas y hasta un hotel de insectos. En Castilla Termal Olmedo, su piscina termal tiene horarios para familias con niños.

La Ruta del Vino de Toro mostró a los periodistas las Bodegas Valbusenda que organiza talleres sensoriales para niños con tacto aromas, sabores y vistas. Así se hacen catas con galletas en las que aprenden a distinguir el ácido del amargo. En época de vendimia se hance catas de uvas

Continuando el curso del Duero llegamos a la Ruta del vino de Arribes donde se propone una ruta de senderismo desde la Ermita Virgen del Castillo hasta el Mirador de las Barrancas, donde incluso se puede encargar una comida campestre a Fariza La Rueca. La propuesta culmina con un crucero ambiental en aguas internacionales del Duero partiendo de la Estación Biológica Europarques.

El montañoso paisaje de la Ruta de la Sierra de Francia propone una ruta senderista en Villanueva del Conde hasta las viñas de la Bodega Cámbrico, para terminar la jornada conociendo el pintoresco pueblo de Mogarraz, famoso por las fotos de sus habitantes en las fachadas, y una comida tradicional en el restaurante Mirasierra con platos típicos de la tierra con una cocina y un servicio excepcional.